EXIGUSS VITA. Microbiología e innovación.

Genética bacteriana

03 Nov 14 - 16:19

Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios No. 128
 
Ejecuta métodos de análisis cualitativos químicos y microbiológicos con base en las normas.
Submodulo 3. Ejecuta técnicas de identificación de microorganismos con base a las normas.
Genética bacteriana
Facilitadora: Ing. Acosta Bezada Jessica Alicia.
 
Integrantes.
  • Cuen Andrade Jorge Luis.
  • Duran Salazar Luisa María.
  • Figueroa García Larissa.
  • García Zapien Julio Cesar.
  • Gómez Ríos Juan Antonio.
  • González Arrieta Edgar Octavio.
  • González Holguín Karen Cecilia.
  • González Pérez Ámbar Verónica.
  • Osorio Roque Karen Victoria.
 
Cd. Juárez, chihuahua. 3 de noviembre del 2014
 
 
 
 
 
 
Índice:
Genética bacteriana
  • Introducción
  • Variaciones fenotipicas o adaptaciones
  • Genotipo bacteriano, Variaciones geneticas
  • Expresion del material genetic
  • Elementos extracromosomicos
  • Intercambio y variabilidad genetica
  • Transferencia de genes
  • Resistencia a antibioticos
  • Historia de la genetica bacteriana
  • Usos y aplicaciones de la genetica bacteriana
  • Anexos
  • Conclusiones
  • Bibliografia
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Genética bacteriana
Introducción
Cualquier organismo está determinado por su material genético y su interacción con el medio ambiente que selecciona, activa, reprime o cambia el material genético. 
Las bacterias poseen un genotipo que transmiten por herencia y un fenotipo que depende de las circunstancias que les rodean. Las bacterias sufren variaciones en sus caracteres y son de dos tipos; fenotípicas o adaptaciones y genotípicas (mutaciones, fenómenos de transferencia, elementos transponibles, integrones). 
El estudio de la genética bacteriana, atendiendo a los dos aspectos anteriores, permite entender mejor las funciones esenciales de su material genético y las características que rigen su comportamiento, su capacidad de adaptación al medio ambiente, la expresión de mecanismos de virulencia que les permite colonizar, invadir, y dañar células eucariotas, y como consecuencia, el desarrollo de un gran espectro de enfermedades clínicas. 

Variaciones fenotípicas o adaptaciones 
Concepto 

Se producen por la presión ambiental sobre las bacterias, pero no afecta al genoma. 
Son de alta frecuencia. Afectan a toda la población bacteriana sometida a la modificación ambiental.  Son reversibles; cuando cesa la causa, retornan al estado primitivo. No son hereditarias, porque no se modifica el ADN.

Tipos 

Morfológicas; Bacilos cortos y móviles se convierten en bacilos largos e inmóviles debido al agotamiento de nutrientes).  Cromógenas.  Enzimáticas; algunas bacterias producen enzimas en presencia de determinados sustratos, por ejemplo, penicinilasa en presencia de penicilina. 
Patogénicas; Bacterias que producen toxinas según el ambiente en el que crecen. así Corynebacterium sólo lo hace si dispone de hierro en el medio.Sensibilidad a antibióticos; hay bacterias que son sensibles en determinadas condiciones pero no lo serán en otras. 
Genotipo bacteriano. Variaciones genéticas 

Elementos Genéticos Esenciales 

El material genético bacteriano está formado por ADN, una molécula compuesta por unidas repetitivas de nucleótidos.  Este ADN conforma el genoma bacteriano, pero también posee elementos extracromosómicos como plásmidos, transposones e integrones. 
Las dos funciones del material genético son replicación ( duplicar su material genético para posterior herencia a su progenie) y expresión ( determina las características observables, el fenotipo).  Poseen ARN de transferencia y ribosomal también. 

Características del genoma bacteriano
El tamaño del genoma bacteriano es variable de una bacteria a otra. 
La mayoría de las bacterias tienen un solo cromosoma circular con ADN de doble cadena. 
Aunque hay bacterias con ADN lineal ( Borrelia, Streptomices) y bacterias con ADN lineal y circular ( Agrobacterium).  El cromosoma es cientos de veces más largo que el diámetro de la célula, aún así se acomoda al citoplasma gracias al "super enrollamiento" que sufre.  Hay excepciones, como el micoplasma, cuyo cromosoma es una cuarta parte del de otras bacterias.  Las bacterias son haploides, sólo poseen una copia de su cromosoma. 

Expresión del material genético 
Transcripción 

Síntesis de ARN a partir de información del ADN.  Una hebra de ADN sirve como molde para la síntesis de ARN.  Los nucleótidos que conforman el ADN están distribuidos en CODONES, a partir de regiones iniciadoras del gen hasta llegar al codón de terminación.  Para iniciar la transcripción, debe de unirse la RNA polimerasa a la región promotora (pares de bases antes del codón de inicio).  Cada codón determina un aminoácido y la secuencia dentro de la proteina que se va a traducir. 


Los genes pueden estar organizados de varias maneras;  Operones ( grupos de uno o más genes estructurales).Se transcriben siempre que haya algo en el ambiente que "alerta" de su necesidad, con lo cual existen proteínas represoras y también inductoras que regulan estos genes.   Islas de patogenicidad ( agrupación de genes de virulencia). 
Traducción 

Síntesis de proteínas a partir de ARNm que transporta la información codificada en genes. 

Elementos extracromosomicos 
Plásmidos 
Son unidades de información genética extra cromosómicos que codifican información no esencial para la viabilidad de la bacteria y que se replica de forma independiente del cromosoma.  Son DNA de doble cadena, circular, súper enrollado.  Existen unos plásmidos conjugativos que están relacionados con los mecanismos de transferencia entre diferentes bacterias.  Los plásmidos se caracterizan por; su replicación autónoma, aportar genes para el metabolismo, virulencia, resistencia a antibiótico. 
Algunos pueden incluirse en el genoma bacteriano (episoma).  Muchas cualidades portadas por plásmidos tienen interés clínico;  La resistencia a antibióticos, la producción de toxinas, la síntesis de estructuras necesarias para la adhesión 
o colonización.  Algunos plásmidos determinan resistencia antibiótica, se han denominado "plásmidos R".

Bacteriófagos 
Son elementos que pueden invadir bacterias y llevar material genético extracromosómico.  Son agentes infecciosos que se replican como parásitos intracelulares obligados dentro de las bacterias.  El genoma del fago codifica para funciones necesarias para su replicación intracelular, pero también codifican para la síntesis de las proteínas necesarias para el ensamblaje del fago. 
El genoma del fago puede codificar para características bacterianas no relacionadas a su replicación, fenómeno conocido como conversión, el cual es responsable de algunas características de virulencia bacteriana como la producción de toxinas. 

Transposones 
Son secuencias de ADN que llevan información para una transposasa y en los extremos secuencias repetidas conocidas como de Inserción, y en medio de esta secuencia puede encontrarse la inserción de genes de virulencia, como toxinas o genes de resistencia a antibióticos.  Éstos se pueden integrar en el cromosoma de las bacterias o insertarse en fagos. 

Integrones 

Son elementos de ADN móviles que pueden capturar genes de resistencia o virulencia , los cuales están en "casates" y como acarrean una integrasa, pueden introducirse en el cromosoma, los transposones y los plásmidos de bacterias; de esta manera , pueden replicarse y expresar la información que llevan. 

Intercambio y variabilidad genética
La variabilidad genética es interesante desde el punto de vista de que muchas de estos cambios genéticos aportan resistencia a estas bacterias a ciertos medios, antibióticos. 

Mutación 

Cambio transmisible en el genoma bacteriano, que es transmisible.
Estas mutaciones pueden ser puntuales y suficientes para dar lugar, por ejemplo, a una resistencia por el cambio en la transducción de un proteína.  Pueden ser mutaciones de segmentos del DNA, sustituciones de nucleótidos, y micro inserciones, o por el contrario provocar alteraciones en regiones más grandes ( inserciones y dilecciones). 

Recordar que un sólo cambio de en un nucleótido lleva a la fabricación de un proteína totalmente distinta, con lo que cambios leves pueden conllevar importantes consecuencias. 

Transferencia de genes 
Movimiento de material genético entre bacterias. 

Transmisión vertical; Una bacteria transmite sus información genética a traves de la división celular. 
Transmisión horizontal; Transmisión de material genético de una bacteria a otra. 
Mecanismos de transmisión horizontal; transformación, conjugación, y transducción. 

Transformación 

Las bacterias se transmiten material genético a través de DNA libre en el medio, elementos episomiales.  La bacteria receptora tiene mecanismos para captar el DNA a través de sus envolturas externas e introducirlo en su cromosoma.  Los genes intracrosomales se recombinan dando lugar a genes mosaico. 

Conjugación 

Se produce cuando dos bacterias tienen contacto entre ellas para intercambiar material genético.  Así se transmiten plásmidos, y otros elementos.  Durante la conjugación las bacterias donadoras poseen una estructura, conocida como '' pili'' en gram negativos, lo cual hace contacto con la célula receptora.  Pasa una cadena de los plásmidos a la bacteria receptora quedando una en la bacteria donadora.  Los plásmidos pueden adquirir genes de resistencia por conjugación ( transposones e integrones). 

Transducción 

Transferencia de información genética de una célula a otra a través de un virus.  Estos virus se denominan bacteriófagos o fagos.  Penetran las membranas y la pared celular de la bacteria para inyectarle su material genético. Durante la replicación del fago, éste puede llevarse material genético de la bacteria huésped, tanto plásmidos como material cromosómico. Luego salen de la bacteria, e infectan a otras, a las cuales les transmite e integran el DNA que llevan. 

Resistencia a antibioticos
Las mutaciones espontáneas y mecanismos de intercambio genético (conjugación y transducción) son responsables de la multirresistencia a los antibióticos entre otros. 
Cepa bacteriana: bacterias que poseen características comunes a las de su especie (cepa tipo) o bien características diferenciales (mutación, genes adquiridos por transferencia). Ej cepa resistente a penicilina
 
Mecanismo de resistencia a antibióticos 
1.- Inactivación enzimática: enzimas que modifican la molécula de antibiótico. Codificadas por elementos genéticos extra cromosómicos
 
2.- Impermeabilidad de las membranas o de la pared celular: modificación de los elementos de la membrana que impide el transporte de antibióticos.
 
3.- Expulsión por mecanismos activos.
 
4.- Modificación del sitio de acción (diana molecular). Reducción de la afinidad por el antibiótico. 
Historia de la genética bacteriana
La historia de la genética se considera que comienza con el trabajo del monje agustino Gregor Mendel. Su investigación sobre hibridación en guisantes, publicada en 1866, describe lo que más tarde se conocería como las leyes de Mendel.
El año 1900 marcó el «redescubrimiento de Mendel» por parte de Hugo de Vries, Carl Correns y Erich von Tschermak, y para 1915 los principios básicos de la genética mendeliana habían sido aplicados a una amplia variedad de organismos, donde destaca notablemente el caso de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster). Bajo el liderazgo de Thomas Hunt Morgan y sus compañeros «drosofilistas», los especialistas en genética desarrollaron la teoría mendeliana-cromosómica de la herencia, la cual fue ampliamente aceptada para 1925. Paralelamente al trabajo experimental, los matemáticos desarrollaron el marco estadístico de la genética de poblaciones, y llevaron la interpretación genética al estudio de la evolución.
Con los patrones básicos de la herencia genética establecidos, muchos biólogos se volvieron hacia investigaciones sobre la naturaleza física de los genes. En los años cuarenta y a principios de los cincuenta, los experimentos señalaron al ADN como la parte de los cromosomas (y quizás otras nucleproteínas) que contenía genes.
El enfoque sobre nuevos organismos modelo tales como virus y bacterias, junto con el descubrimiento en 1953 de la estructura en doble hélice del ADN, marcaron la transición a la era de la genética molecular. En los años siguientes, algunos químicos desarrollaron técnicas para secuenciar tanto a ácidos nucleicos como a proteínas, mientras otros solventaban la relación entre estos dos tipos de biomoléculas: el código genético. La regulación de la expresión génica se volvió un tema central en los años sesenta, y para los años setenta dicha expresión génica podía ser controlada y manipulada utilizando ingeniería genética. Durante lás últimas décadas del siglo XX muchos biólogos se enfocaron a proyectos genéticos a gran escala, secuenciando genomas enteros.
Los neumococos de Griffith
La historia del descubrimiento de la composición química de los genes se inicia en 1928, cuando el médico inglés Frederick Griffith realizaba sus experimentos de infección de ratones con los neumococos (bacterias que causan la neumonía en humanos). La inoculación de estas bacterias en los ratones causa su muerte en 24hs y su patogenicidad se debe a la cápsula de polisacáridos que poseen por fuera de su pared celular. Esta cápsula le otorga a las colonias de neumococos un aspecto brillante o liso, denominado S. Existen mutantes de neumococos que no producen la cápsula de polisacáridos y forman colonias de aspecto rugoso o R. Griffith descubrió que estas mutantes no mataban a los ratones. Pero sin embargo, si mezclaba a los neumococos R con neumococos S previamente muertos por calor, entonces los ratones se morían. Aún más, en la sangre de estos ratones muertos Griffith encontró neumococos con cápsula (S). Es decir que en las bacterias S muertas había “algo” capaz de transformar a las bacterias R en patógenas y este cambio era permanente y heredable! Más tarde se demostró que esta transformación  también se producía si se incubaban los neumococos R con un extracto libre de células S.
¿Qué sustancia transmitía la propiedad de matar a los ratones de las bacterias S muertas a las bacterias R vivas? Esta pregunta es clave si consideramos a la transformación de R en S como un fenómeno de intercambio de información genética. Pero en ese entonces nadie imaginaba que las bacterias llevaran genes y por lo tanto la identificación de la sustancia responsable de tal transformación parecía no estar relacionada con el descubrimiento de la naturaleza de los mismos.
La naturaleza del principio transformante
El médico microbiólogo Oswald Avery quedó sorprendido por los resultados publicados por Griffith y aunque al principio no creía mucho en ellos, se propuso descubrir la sustancia responsable del fenómeno de transformación.  Así fue como Oswald Avery, junto a sus colegas Colin MacLeod y Maclyn McCarthy comenzaron a fraccionar el extracto de bacterias S libre de células donde, según Griffith, estaba el principio transformante. Encontraron que podían eliminar las proteínas, los lípidos, los polisacáridos y el ARN del extracto sin disminuir la propiedad del extracto de transformar a los neumococos R en S. Sin embargo, si purificaban el ADN presente en el extracto y lo incubaban con las bacterias R, éstas se transformaban en S. Era el ADN el principio transformante que hacía que los neumococos R se transformaran en S, es decir, era el ADN el que llevaba la información necesaria para que la cepa R fuera capaz de sintetizar una cápsula de polisacáridos idéntica a la que poseían las bacterias S.
Cuando Avery, MacLeod y McCarthy publicaron sus resultados en 1944, fueron muy pocos los que concluyeron que los genes estaban compuestos de ADN. En esa época era realmente difícil de imaginar que una molécula “monótona” compuesta sólo de cuatro bases nitrogenadas diferentes pudiera tener la suficiente variabilidad como para llevar toda la información genética que precisaban los seres vivos. Sin duda, eran las proteínas las candidatas para tal función, debido a su gran complejidad y múltiples formas. En este contexto, Avery, MacLeod y McCarthy concluyeron, tímidamente, en su artículo:
“Si los resultados del presente estudio se confirman, entonces el ADN debe ser considerado como una molécula que posee especificidad biológica cuya base química aún no ha sido determinada”.
Los bacteriófagos de Hershey y Chase
Llevó ocho años más para que la comunidad científica se convenciera de que el ADN era el material genético. Fue gracias al experimento que presentaron Al Hershey y Martha Chase en 1952, sobre la infección de bacteriófagos o fagos (virus que infectan bacterias). Los fagos están compuestos por una cabeza proteica que guarda en su interior ADN. Hershey y Chase vieron que durante la infección el ADN abandona la cabeza del fago y entra en la bacteria, dejando afuera la cabeza proteica. Es decir que el ADN lleva la información necesaria y suficiente para hacer más fagos hijos dentro de la bacteria. En otras palabras, el experimento indicaba que era el ADN el portador de la información genética del fago.
La conclusión de que el ADN portara la información genética para la continuidad de los fagos coincidía plenamente con la obtenida por Avery, MacLeod y McCarthy, que indicaba que el ADN era el material genético de las bacterias. Sin embargo, y después de la desconfianza con que habían sido tomados los resultados sobre la transformación bacteriana, fue el experimento de los fagos el que disipó las dudas sobre la composición química de los genes.
 El ADN no es tan aburrido como parece
Como mencionamos anteriormente, para esa época prevalecía la idea de que el ADN era una molécula demasiado “aburrida” como para ser considerada portadora de la información genética. Esta idea fue desechada gracias al trabajo de Erwin Chargaff, quien analizó en detalle la composición de bases del ADN extraído de diferentes organismos. Llegó a la sorprendente conclusión de que las bases nitrogenadas no se encontraban en proporciones exactamente iguales en levaduras, bacterias, cerdos, cabras y humanos, sugiriendo que el ADN no debía ser tan monótono. Sin embargo, demostró que, independientemente del origen del ADN, la proporción de purinas era igual a la de pirimidinas, y que la proporción de adeninas era igual a la de timinas, y la de citosinas igual a la de guaninas. En su artículo, publicado en 1950, señaló:
“Los resultados ayudan a refutar la hipótesis del tetra nucleótido. Es sin embargo notable, aunque no podemos decir que este hallazgo no sea más que accidental, que en todos los ADN examinados las proporciones entre el total de purinas y el total de pirimidinas, así como entre adenina y timina, y citosina y guanina, fueron próximos a 1”
Este resultado reflejaba por primera vez un aspecto estructural del ADN, indicaba que independientemente de la composición de A o de G en un ADN, siempre la concentración de A es igual a la de T y la de C igual a la de G. Sin embargo, en aquel momento Chargaff no sospechó las implicancias que podían tener estas reglas (denominadas más tarde “reglas de Chargaff”) en la elucidación de la estructura del ADN. Ni siquiera queda claro si Watson y Crick las tuvieron en cuenta para postular el modelo de la doble hélice.
Finalmente, la doble hélice
A comienzos de la década de 1950, tres grupos de investigadores trabajaban simultáneamente en la estructura del ADN. Uno de ellos, el de Linus Pauling y sus colegas, formuló un modelo equivocado, en el cual la molécula de ADN debía estar formada por una triple hélice.
En el segundo equipo, liderado por Maurice Wilkins, trabajaba Rosalind Franklin. Ella fue la primera en obtener una excelente fotografía del ADN por difracción de rayos X, a partir de la cual podía deducirse la distribución y la distancia entre los átomos que formaban parte del ADN. Cuentan que mientras Wilkins y Franklin intentaban traducir sus datos en una estructura probable, la fotografía fue vista por James Watson y Francis Crick, el tercer equipo que estaba investigando la estructura del ADN. Watson y Crick tenían en mente una serie de posibles estructuras, pero al carecer de buenas fotografías no podían concluir sobre cuál era la correcta. La fotografía de Franklin fue clave en este sentido, y así Watson y Crick pudieron publicar en 1953, en el mismo número de la revista Nature en el que publicaron sus fotografías Wilkins y Franklin, la estructura de doble hélice del ADN. Watson y Crick inician su artículo original de esta manera:
“Deseamos sugerir una estructura para el ácido desoxirribonucleico (ADN). Esta estructura tiene características novedosas que son de considerable interés desde el punto de vista biológico”.
Según el modelo de Watson y Crick, el ADN debía ser una doble hélice y calcularon las distancias exactas que debía haber entre las cadenas y entre los átomos que las componen. Dedujeron que una pirimidina siempre se enfrentaba a una purina de la otra hebra y que estas bases se unían por puentes de hidrógeno.
La estructura de la doble hélice sin duda revolucionó la biología molecular. Más allá de haber sido validada por una infinidad de experimentos y técnicas, proporcionó respuestas a muchas preguntas que se tenían sobre la herencia. Predijo la autor replicación del material genético y la idea de que la información genética estaba contenida en la secuencia de las bases.
En 1962 James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins recibieron el premio Nobel en medicina por el descubrimiento de la estructura del ADN. Rosalind Franklin había fallecido en 1958, a los 37 años de edad.
Usos y aplicaciones de la Genética Bacteriana
Una de las contribuciones más importantes de la ingeniería genética de bacterias, es su uso para desarrollar vectores o vehículos que permitan el clonado de cualquier secuencia de ADN. Los vectores más usados con este fin son los plásmidos bacterianos.
 
Clonar implica introducir un fragmento de ADN en un vector. Los vectores de clonación deben permitir la inserción de un fragmento de ADN extraño y ser capaces de replicarse normalmente dentro de la bacteria. Como vimos, los plásmidos tienen la capacidad de autoreplicarse y son elementos génicos factibles de ser transferidos entre bacterias e introducidos en una cepa deseada, por lo tanto constituyen buenos vectores de clonación. Actualmente existen varios tipos de vectores, algunos plasmídicos (como el pBR322 o el pUC) y también virales (como el bacteriófago lambda) o, los más modernos llamados cósmidos que combinan algunas de las ventajas de los plámidos con las de los fagos.
 
Para clonar un gen cualquiera en un plásmido, es necesario primero cortar el ADN plasmídico y el ADN del cual procede el gen a clonar, para luego ligarlos de la forma deseada. Para esto, se utilizan enzimas de restricción. Muchas bacterias sintetizan estas enzimas, que son capaces de cortar hebras de ADN (extraño a la propia bacteria), en secuencias nucleotídicas específicas.
 
Por ejemplo, una cepa determinada de E. coli, produce una enzima denominada EcoRI, que reconoce la secuencia GAATTC y la corta (ver figura 9). Después que EcoRI ha cortado el ADN, quedarán bases sin aparear que estarán disponibles para aparearse con otro fragmento de ADN que tenga las bases complementarias. Si cortamos dos fragmentos de ADN con esta enzima y mezclamos los productos de esa reacción, se obtendrá un producto recombinante por combinación de los dos ADN originales.
 
Estas enzimas que han sido purificadas hace tiempo y que hoy se producen comercialmente, son usadas para clonar genes en por ejemplo un plásmido bacteriano. De esta manera, es posible incorporar en un plásmido bacteriano un gen eucariota que codifique para una proteína determinada que nos interese producir en grandes cantidades, siempre que se conozca su secuencia nucleotídica y se disponga de enzimas de restricción que sean capaces de cortar específicamente el fragmento que contiene el gen.
 
Una vez obtenido el fragmento de ADN de interés y cortado el plásmido que será usado como vector con las mismas enzimas de restricción, estaremos en condiciones de ligar ambos fragmentos de ADN, valiéndonos de las propiedades de complementariedad de bases del ADN; así se construye el plásmido recombinante. Este plásmido podrá ser introducido por transformación en una cepa bacteriana apropiada y se podrá producir la proteína de interés en un cultivo bacteriano de E. coli, purificándola luego a partir del cultivo.
 
Usando estos procedimientos de clonado y expresión de genes, actualmente se producen muchas proteínas que son usadas en el tratamiento de algunas enfermedades humanas (por ejemplo la diabetes), al producir hormonas humanas como la insulina, la hormona de crecimiento o el interferón, en bacterias recombinantes obteniendo cantidades suficientes como para su aislamiento y uso terapéutico.
 
Además, la disponibilidad de antibióticos naturales para el tratamiento de las infecciones bacterianas no es infinita, por lo que otra importante área de investigación se centra en la aplicación de la ingeniería genética a la creación de nuevos antibióticos. Por manipulación genética se intenta producir mutaciones específicas en los genes encargados de la codificación de proteínas con efecto antibiótico o producir moléculas de antibióticos híbridos, logrados por técnicas de ADN recombinante.
 
Otra importante aplicación de la biología molecular a la medicina, es la producción de vacunas recombinantes. Este procedimiento se basa en la expresión en bacterias de genes propios de patógenos contra los que se desea vacunar, por ejemplo virus, parásitos u otras bacterias. El procedimiento consiste básicamente en el clonado de genes que codifican para antígenos de superficie del virus o del parásito contra el que se desea vacunar. Estos antígenos serán expresados en la cepa recombinante y purificados a partir del cultivo de la misma cepa, usándose luego como inmunógenos.
 
Así, clonando los genes apropiados en los microorganismos adecuados, podrán producirse grandes cantidades del antígeno puro. Este método proporciona la ventaja de que evita trabajar con microorganismos patógenos. El desarrollo de la vacuna contra la hepatitis B representa el primer éxito de las vacunas recombinantes.
Ésta, es producida en una levadura que ha sido transformada previamente con un vector recombinante que contiene el gen del antígeno de superficie del virus.
 
Estos métodos pueden usarse también para la producción de vacunas vivas, es decir vacunas que son administradas con virus o bacterias vivas que han sido manipuladas genéticamente para perder su virulencia, pero que mantienen intactas sus propiedades inmunogénicas.
 
Además, estos microorganismos denominados atenuados, pueden usarse como vectores de genes de otros gérmenes patógenos para producir vacunas que inmunicen contra más de una enfermedad infecciosa a la vez. Estos procedimientos son motivo de investigación en los laboratorios de desarrollo de vacunas en todo el mundo.

Agregar un comentario

Tu nombre o Ingresar

Tu dirección de correo (no se mostrará)

Mensaje *

© 2020 EXIGUSS VITA. Microbiología e innovación.

128334